martes, 3 de febrero de 2015




Se eu morrer novo,
Sem poder publicar livro nenhum,
Sem ver a cara que têm os meus versos em letra impressa,
Peço que, se se quiserem ralar por minha causa,
Que não se ralem.
Se assim aconteceu, assim está certo.

Mesmo que os meus versos nunca sejam impressos,
Eles lá terão a sua beleza, se forem belos.
Mas eles não podem ser belos e ficar por imprimir,
Porque as raízes podem estar debaixo da terra
Mas as flores florescem ao ar livre e à vista.
Tem que ser assim por força. Nada o pode impedir.

Se eu morrer muito novo, oiçam isto:
Nunca fui senão uma criança que brincava.
Fui gentio como o sol e a água,
De uma religião universal que só os homens não têm.
Fui feliz porque não pedi cousa nenhuma,
Nem procurei achar nada,
Nem achei que houvesse mais explicação
Que a palavra explicação não ter sentido nenhum.

Não desejei senão estar ao sol ou à chuva —
Ao sol quando havia sol
E à chuva quando estava chovendo (E nunca a outra cousa),
Sentir calor e frio e vento,
E não ir mais longe.

Uma vez amei, julguei que me amariam,
Mas não fui amado.
Não fui amado pela única grande razão —
Porque não tinha que ser.

Consolei-me voltando ao sol e à chuva,
E sentando-me outra vez à porta de casa.
Os campos, afinal, não são tão verdes para os que são amados
Como para os que o não são.

Sentir é estar distraído.




Si muriese joven,
Sin publicar ninguno de mis libros,
Sin ver el aspecto de mis versos con letra impresa,
Pido, que si los quisieran tachar por mi causa,
Que no los tachen.
Si así salieron, están bien así.
Así, aunque mis versos nunca sean impresos,
Ellos tendrían su belleza; si fueran bellos.
Aunque ellos no podrían ser bellos y quedar por imprimir,
Porque las raíces pueden estar bajo la tierra,
Pero las flores florecen al aire libre y a la vista.
Tiene que ser así a la fuerza. Nada lo puede impedir.

Si yo muriese muy joven, oigan esto:
Nunca fui sino un niño que jugaba.
Fui pagano como el sol y como el agua,
De una religión universal que sólo los hombres no conocen.
Fui feliz porque no pedía cosa alguna
Ni procuré hallar nada,
No hallé nada que tuviese más explicación
Que la palabra explicación no tiene sentido alguno.

No desee sino estar en el sol y en la lluvia
—en el sol cuando había sol
Y en la lluvia cuando estaba lloviendo (nunca otra cosa)—
Sentir calor y frío y viento
Y nada más, nada más lejos.

Una vez amé, pensé que me amarían,
Pero no, no fui amado.
No fui amado por la única, grande razón:
De que no tenía que ser así.

Me consolé regresando al sol y a la lluvia
Y sentándome de nuevo a la puerta de la casa.
Los campos, al final, no son tan verdes para aquellos que son amados
Como para los que no lo son.
Sentir es estar distraído.



Fernando Pessoa

Traducción de su seguro servidor


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